Nos encontramos en una etapa en la cual el oficio de las mujeres ya no gira solamente en ser madre y esposa. Con el paso del tiempo y las distintas revoluciones se ha logrado extender el papel de la mujer dentro de la sociedad. Ahora ya no sólo es el ser humano capaz de dar vida, encargado de los deberes de la casa, servirle al hombre, etc., sino también es un ser apto para realizar otras actividades, que incluso antes sólo los hombres podían ejecutarlas.
Sin embargo en la actualidad la situación toma un matiz un tanto temeroso. Aumentan los asesinatos de mujeres. Lo curioso no es la frecuencia y cantidad con lo que han crecido, sino la constancia con la que ocurren. “Feminicidio” es el término que se le da a la muerte evitable y ocasional de mujeres. El concepto va más allá pues también engloba la violencia, maltrato, violación sexual, entre otras acciones, antes de la muerte.
México es un claro ejemplo de este “fenómeno”, si así podríamos llamarlo. Aunque la mejor forma de nombrarlo sería crimen, homicidio, asesinato y muchos términos más que aplican. Ciudades como Quintana Roo, Cd Juárez, Distrito Federal y hasta el Estado de Morelos son los que muestran altos índices de feminicidios cometidos en los últimos años.
En 1993 la niña Alma Chavira Farel fue encontrada muerta en Cd Juárez, esta es una clara muestra de que el feminicidio no busca edad, sino sexo, ¿sus victimas?, las mujeres.
En lo que va del 2008 han sido asesinadas en Ciudad Juárez, Chihuahua, por lo menos 544 mujeres y niñas. Esta cifra es controversial al saber que dichos tipos de crímenes se han calificado como "feminicidio sexual sistémico", ya que se comprueba que las víctimas fueron torturadas, violadas sexualmente e incluso mutiladas, según los especialistas.
Otro de los tantos casos, para no irnos lejos ha sido el de la joven Lupita Arizmendi Pineda. Según cifras entre el 2000 y el 2004, 125 mujeres fueron asesinadas en nuestro Estado, y el 99% de los casos permanecen impunes. Según el Comité Contra los Feminicidios en Morelos, en el 2005 se reportaron 18 y en el 2006 se registraron 20 casos. Las cifras actuales en Morelos corresponden a que, once mujeres han sido asesinadas. Además se han encontrado cuerpos envueltos en bolsas de basura en el centro de Cuernavaca, indígenas que muestran evidente violencia y abuso sexual, adolecentes mutiladas, violadas y ahorcadas. La mayor ocurrencia de feminicidios se ubica en los municipios de Cuautla, Puente de Ixtla, Jiutepec, Yautepec y Temixco, los cuales están ubicados en la zona sur de este Estado.
Con esto bien podemos darnos cuenta de que la violencia de género ya es percibida como un atentado a los derechos humanos de las mujeres y uno de los más graves problemas sociales y de urgente atención. Si buscamos causas encontramos muchas, las principales; la inequidad genérica y el sentido patriarcal. Lo alarmante de todo es que las autoridades no han logrado materializar acciones para terminar con este problema. En la mayoría de los casos, no se sabe ni se conoce a los verdaderos autores del tal reprobable crimen. Pues muchas veces en las supuestas investigaciones se detienen a burros compensadores para acreditar que el gobierno sí está trabajando. Es repugnante saber que los criminales efectivos aún siguen sueltos, peor enterarse que en numerosos casos ni siquiera se sabe en dónde está la averiguación o de plano se prefiriere darle carpetazo.
Con tales acciones por parte del gobierno podemos llegar a pensar: ¿Acaso el feminicidio es un mecanismo político para mantener a las mujeres en decadencia y discrepancia?. Tristemente tal vez la respuesta sea sí, pues sólo de esta forma se nos puede suprimir de oportunidades, denigrar e intimidar a las mujeres para conseguir el dominio patriarcal y excluirnos del papel que ahora desempeñamos en la sociedad.
martes, 18 de noviembre de 2008
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1 comentario:
Guau, se me convirtió en periodista. No sabe el orgullo que da leerla. Mire bien de lo que fue capaz y no lo olvide.
Su texto es bueno por los datos que arroja, la argumentación elegante y neutra con que describe la problemática. También es brillante el ritmo y la conclusión encontrada.
No me equivoqué con usted. Desde la crónica supe que tiene mucha madera de comunicóloga.
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