martes, 2 de diciembre de 2008

¿Aumentan las denuncias o los delitos?

Hace pocos días el procurador capitalino, Miguel Ángel Mancera Espinosa, afirmó de forma satisfactoria y conformista, que el índice de delitos ha incrementado en un 7%. En sus cien primeros días, la PGJDF efectuó un promedio de 95 consignaciones diarias, lo que representa un total de nueve mil 534 personas consignadas ante un juez.
Es vergonzoso darnos cuenta que existan funcionarios políticos que en vez de avergonzarse y realizar acciones para combatir los delitos, presuman del aumento de denuncias relacionadas con los robos a casa-habitación y de celular; fraude, violencia intrafamiliar y la tentativa de extorsión que se ha dado en los últimos tiempos. ¿Pero que esperábamos? Los resultados no pueden verse como un avance positivo, sino todo lo contrario.

Quizá, al interpretar estas cifras desde la perspectiva del procurador, podríamos afirmar que “ha incrementado la voz mexicana”. Es decir que los mexicanos hemos dejado de callar y ahora somos capaces de asistir al ministerio público para levantar un demanda.
No cabe duda alguna destacar la “eficiencia” de las denuncias anónimas, que han sido para la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) una de sus mejores herramientas. Pues bien, dicha estrategia ha reflejado que desde enero de 2007 y hasta julio del presente año han sido capturados alrededor de 450 “presuntos delincuentes”. Claro, como consecuencia de las denuncias ciudadanas.

Al analizar bien los datos, podemos concluir que el 7% de incremento de denuncias no se debe a que ahora la ciudadanía tiene el compromiso con la sociedad. Sino más bien a que son muy pocas las personas que sobrepasan y vencen el temor, el miedo a las consecuencias y dominan la impotencia ante este tipo de injusticia, para lograr así levantar una demanda, pues día a día se enfrentan con actos delictivos.

La sociedad mexicana ya está cansada de los cotidianos robos a transeúntes y delitos a la salud por mencionar los más comunes. Lo único que nos queda es intentar parar con esto, ya que nuestro gobierno no puede cumplir con lo prometido.

Entonces, ¿que nos queda? Al parecer, no nos queda de otras más que usar la “herramienta tan eficiente”, la denuncia anónima. Sólo de esta manera nosotros los ciudadanos, podremos denunciar lo que vemos, lo que escuchamos y lo que percibimos en nuestra colonia, ciudad o región. Pues esperemos que con esto, se logre orientar un poco a las autoridades y demandemos lo que nuestro México necesita desde hace muchas décadas… ¡SEGURIDAD SEÑORES!